Por qué las averías de baja resistencia son de las más difíciles de localizar

6 Mayo 2026
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Cuando resulta complicado oír y aún más difícil desvelar una avería de baja resistencia, la incertidumbre puede ralentizar todos los trabajos.

La detección de averías de baja resistencia puede resultar muy compleja cuando se comportan de una manera que resulta poco clara.

Sobre el papel la tarea parece sencilla: se avería un cable, se hace la investigación correspondiente, se encuentra la avería y puede procederse con las rectificaciones.

No obstante, sobre el terreno la realidad suele ser mucho más engorrosa, en particular si la avería le deja muy pocas herramientas con las que trabajar. Si el sonido es débil y la avería no queda desvelada claramente, recorrer la ruta escuchando puede dar sensación de haber dejado de ser un método fiable para transformarse en conjetura.

Este es exactamente el motivo por el que las de baja resistencia pueden ser una de las averías más difíciles de encontrar.

 

Si la avería no le da lo suficiente con lo que trabajar

Muchas tareas de localización de averías siguen empezando de una forma ya conocida: se acerca a la zona y prueba a escucharla con el oído. Si la avería es lo suficientemente clara, puede funcionar.

El problema es que algunas de estas incidencias de baja resistencia no ofrecen la misma cantidad de información. En lugar de acotar la búsqueda rápidamente, puede verse desplazándose por la ruta, repitiendo la escucha, revisando la zona y aun así no saber con seguridad que está lo suficientemente cerca como para conocer el punto en el que se encuentra.

Es en ese momento cuando el proceso empieza a ser frustrante. La dificultad no es solo la propia existencia de la avería, sino que la estrategia habitual deja de ofrecer suficiente información como para determinar con la debida confianza cuál debe ser el paso siguiente.

 

Cuando la incertidumbre comienza a ralentizar el trabajo

Si no se dispone de información lo suficientemente clara, el trabajo comienza a ralentizarse.

En lugar de pasar automáticamente de la detección general a la puntual, se atasca en un ciclo continuo de probar, comprobar y repetir conjeturas. En tramos más largos esto pude implicar caminatas más largas, tener que más tiempo a escuchar una avería que todavía no le da mucha información y verse con más presión a la hora de decidir si seguir con la estrategia que venía usando o cambiar.

Cuanto más tiempo dure la incertidumbre, más difícil será sentir que se tiene el control del proceso. Esta no es una cuestión baladí: las averías complejas no solamente consumen mucho tiempo, sino que también pueden ser más difíciles de controlar si el proceso se lleva demasiado lejos.

En el caso de las averías de baja resistencia, acondicionarlas puede facilitar la tarea de detectarlas, pero insistir demasiado en ese proceso puede hacer que el trabajo resulte mucho más complicado de terminar de una manera pulcra.

 

Por qué es importante un enfoque más controlado

Ante una avería complicada lo que se necesita no es simplemente más esfuerzo, sino un mayor control del proceso.

Una estrategia mejor le ayuda a comprender la avería antes, a acotar antes el punto en el que es posible que se encuentre y pasar al siguiente paso con más confianza. En la práctica esto implica seguir una secuencia más clara desde la identificación de la avería hasta la prelocalización y la consiguiente localización, en lugar de fiarse únicamente del thumping y esperar a que la avería se "revele" por sí sola con la suficiente claridad. Reduce la necesidad de aplicar ensayo y error, y le da una idea más clara del tipo de avería con la que está tratando para que pueda responder de forma que pueda hacer avanzar el trabajo en lugar de que cueste más terminarlo correctamente.

Este tipo de asistencia es aún más importante cuando la localización de averías no es lo único que se hace. En muchos casos, esta tarea es solo una parte de labores más amplias, lo que significa que puede que no siempre disponga del tiempo o la profundidad que aportan los especialistas para solucionar una avería difícil solo por instinto. En esa situación, un proceso guiado y una retroalimentación más clara son igual de valiosos que la propia capacidad, en particular si el sistema está diseñado para recomendar cuál debe ser el siguiente paso lógico en lugar de dejar que sea el usuario quien tenga que hacer todo el trabajo de interpretación a mano.

 

Cómo ayuda M-Thump 5

M-Thump 5 se ha diseñado para ayudarle a trabajar en labores difíciles de localización de averías de baja resistencia con menos conjeturas y más control.

Si la respuesta acústica lo deja con un exceso de incertidumbre, con hasta 1000 J a 5 kV puede proporcionarle una base mucho más sólida para la localización puntual que haga que deje de depender de sonidos débiles y una zona de búsqueda aún más débil.

También permite disfrutar de una estrategia de actuación más controlada en caso de que la avería no se revele correctamente. Si es necesario acondicionar la avería antes de poder localizarla, el proceso debe seguirse con precaución y no forzarse a ciegas. M-Thump 5 le ayuda a alcanzar una avería con la que poder trabajar sin perder control de las labores que esté realizando.

Y, lo que es igual de importante, le facilita el seguir un proceso más claro, desde la detección de la avería hasta la prelocalización y la localización puntual. En lugar de depender únicamente de las técnicas de thumping, E-TRAY le recomienda el siguiente paso lógico y facilita la tarea de facilitar el procedimiento general sobre el terreno.

 

Una forma mejor de solucionar averías de baja tensión difíciles

Las averías complejas de baja resistencia no solo ralentizan los trabajos: hacen que sea más complejo determinar cuál debe ser el siguiente paso, mantener el control del proceso y detectar claramente la avería.

De ahí radica la importancia de tener un enfoque más controlado. M-Thump 5 está diseñado para ayudarle a superar esos momentos difíciles con menos conjeturas, más confianza y un camino más claro.

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Descargue la guía para conocer cómo un enfoque más controlado puede ayudarle a reducir las conjeturas y a gestionar averías de baja resistencia complejas con mayor confianza.

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