El momento en el que el preacondicionamiento de cables para averías empieza a ponérsele en contra
El trabajo con cables a menudo se lleva a cabo con presión, en condiciones adversas y con poco margen para la incertidumbre. Cuando una avería de baja resistencia no produce una señal acústica clara, la localización puntual se vuelve mucho más difícil, en particular si se emplean métodos por onda de choque para confirmar la ubicación exacta de la avería.
Es por ello que los equipos profesionales recurren al preacondicionamiento de cables para detectar averías. Usado con la debida diligencia, el preacondicionamiento para detectar averías puede ayudar a hacer que una incidencia difícil se transforme en una más sencilla de localizar. El problema comienza cuando ese proceso se lleva demasiado lejos. En ese momento, el preacondicionamiento de cables para averías deja de servir para hacer avanzar el trabajo y empieza a dificultar notablemente la localización puntual. M-THUMP5 permite la realización de labores de preacondicionamiento para detección de averías, prelocalización de ARM para preacondicionamiento y una secuencia guiada que lleva de la detección de la avería a la localización puntual, pasando por la prelocalización.
El motivo de recurrir al preacondicionamiento de cables para averías
Para entender por qué un preacondicionamiento excesivo genera problemas, resulta de ayuda analizar antes el motivo de que los usuarios recurran a dicha técnica.
Si la avería de un cable es inestable o no genera descarga disruptiva, los usuarios pueden recurrir al preacondicionamiento para provocar que la avería cambie de estado y resulte más sencilla de localizar. La finalidad de este procedimiento es la de modificar la resistencia a un nivel que permita actuar y generar un estado más estable para la localización puntual por generación de ondas de choque. En M-THUMP5 este proceso está englobado en un proceso más amplio que consta de mediciones de errores de CC, una medición de la resistencia del aislamiento, métodos de prelocalización (como TDR, ARM, ICE y ARM de preacondicionamiento) y la posterior localización puntual una vez que queda más claro el estado de avería.
Si se aplica con la debida diligencia, el preacondicionamiento de cables para averías puede ser un paso útil del proceso. El problema no es el preacondicionamiento en sí, sino llevarlo a cabo sin la suficiente visibilidad para saber cuándo la avería ha llegado al punto que necesita.
El límite crítico de un preacondicionamiento excesivo
El preacondicionamiento de cables para averías resulta peligroso cuando el usuario recurre únicamente a su experiencia y a la información indirecta para determinar si la avería está debidamente acondicionada.
Una vez que el aislamiento se ha carbonizado, seguir forzando el paso de corriente por la avería puede generar suficiente calor como para fundir los conductores de cobre o aluminio. Estos metales pueden fundirse y generar lo que el sector denomina "falla franca" o "cortocircuito franco". En lugar de un tramo resistivo o una pequeña separación que permita que la energía se acumule y se descargue disruptivamente, lo que le queda es una conexión maciza de baja resistencia entre conductor y pantalla, o bien conductor y la tierra o masa. La explicación visual y el borrador del guion en vídeo adjuntos describen este punto de inflexión como el momento en el que una avería complicada se transforma en una incidencia franca y el proceso comienza a oponerse a los esfuerzos del equipo humano.
Este es el límite que los usuarios tienen que evitar. Un paso cuya finalidad era la de ayudar a desvelar la avería ahora puede eliminar por completo todas las condiciones necesarias para detectarla de forma acústica.
Cómo un exceso de preacondicionamiento dificulta la detección localizada
Las fallas o cortocircuitos francos generan un problema muy distinto del que se tenía inicialmente.
Para que un generador de ondas de choque produzca una onda de este tipo, la energía debe cruzar un hueco o separación o descomponerse por una ruta resistiva y generar un arco y la señal acústica de la que los equipos humanos se valen para localizar puntualmente la avería. En una falla o cortocircuito franco, en lugar de ello la energía de la onda de choque circula por metal fundido. No hay ninguna separación activa de descomposición, no hay arco y, en consecuencia, tampoco se dispone de sonido relevante que seguir. Si preacondiciona la avería en exceso, puede que elimine la propia señal acústica que estaba intentando generar
y que los usuarios se vean desplazándose por la línea, intentando escuchar un sonido que ha desaparecido. El trabajo se ralentiza, la confianza se ve afectada e incrementa la incertidumbre de todo el proceso.
Por qué empieza a descontrolarse el trabajo
Si la avería queda silenciada, los usuarios pierden el método principal de detección localizada. Un TDR puede ayudar con la prelocalización, pero esta tarea por sí sola no confirma el punto exacto de excavación. Sin una señal acústica aprovechable, puede que los operarios terminen trabajando a partir de estimaciones en lugar de con un indicio claro. Los propios materiales del producto distinguen entre la prelocalización y la localización puntual de averías, lo cual sustenta bien esta afirmación.
Es en este punto en el que los costes prácticos empiezan a acumularse:
- más desplazamiento
- más comprobaciones
- más incertidumbre al respecto de dónde cavar
- más presión para recuperar el control de un trabajo que ya era complejo per se
Y, cuando el método acústico deja de darte una respuesta clara, la tentación suele ser la de seguir insistiendo.
La importancia de un proceso más controlado
El verdadero problema no es el preacondicionamiento de la avería en sí, sino hacerlo sin visión.
Una estrategia más sólida aúna preacondicionamiento y monitorización en tiempo real, de modo que el operario no dependa enteramente del instinto para decidir si la avería ha llegado a un estado que pueda aprovechar. M-THUMP5 ayuda a este respecto gracias a la prelocalización de ARM para preacondicionamiento, junto con ensayos de comprobación, prelocalización basada en TDR, ARM, ICE y orientación para procedimientos mediante E-TRAY. En la documentación de productos de Megger se describe E-TRAY como una secuencia continua basada en procedimientos que guía al usuario por los procesos de detección de averías, prelocalización y localización puntual y va recomendando el paso siguiente que seguir.
Su importancia radica en el hecho de que contar con la información correspondiente cambia la decisión: en lugar de tener la esperanza de que la avería "esté lista", puede llevar un seguimiento de la traza a medida que se va formando y detenerse en el punto en el que el preacondicionamiento sea suficiente como para el siguiente paso, sin llevar las cosas más allá de lo necesario. La explicación visual adjunta y el guion en vídeo sobre el proceso controlado refuerzan este hecho: contar con la debida información ayuda a los equipos a parar antes de que la avería se transforme en una falla o cortocircuito franco.
¿Qué cambios se observan con un proceso más controlado?
Si puede ver lo que ocurre durante el acondicionamiento, todo el proceso resulta más sencillo de gestionar:
dejará de tener que depender del preacondicionamiento a ciegas y de obtener información con retraso. Trabajará con datos de estado más claros y tomará mejores decisiones sobre cuándo parar; además, también incrementará sus posibilidades de preservar la señal acústica necesaria para la localización puntual. Esto le ayudará a reducir las conjeturas, evitar excavaciones innecesarias y llevar el trabajo adelante con un mayor grado de control.
Asimismo, es en este momento que destaca la importancia del procedimiento guiado. M-THUMP5 combina varios métodos en una sola unidad: medidas de CC, acondicionamiento de averías, prelocalización de TDR, ARM, ICE, ARM de preacondicionamiento, generación de ondas de choque/thumping y gradiente de tensión, además de E-TRAY, que se ha diseñado para disminuir la carga que supone la formación del personal en comparación con la de un sistema tradicional con únicamente un thumper. También incorpora Pasos rápidos para usuarios menos frecuentes y Modo experto para los más experimentados.
Garantice mejores resultados sobre el terreno
El preacondicionamiento de cables para la detección de averías sigue siendo un procedimiento útil, pero solo si se aplica con la debida diligencia y teniendo información clara sobre cómo se comporta la avería.
Si se insiste demasiado con el preacondicionamiento de una avería de baja resistencia, el trabajo de localizarlas puntualmente, que ya de por sí es complejo, se vuelve mucho más incierto. Si adopta una estrategia más controlada, tendrá más posibilidades de acondicionar la avería sin destruir la señal necesaria para terminar el trabajo correctamente.
Es aquí justo donde radica la importancia de la información. Le ayuda a detenerse en el punto preciso, mantener una trayectoria mejor definida para la localización puntual y trabajar con averías complejas con mayor seguridad y menos conjeturas.
Si el preacondicionamiento de cables para averías se lleva demasiado lejos, una avería de baja resistencia ya compleja per se puede volverse incluso más difícil de localizar con exactitud. Un proceso más controlado le ayuda a conocer qué está ocurriendo antes, detenerse en el momento correcto y proteger la señal acústica que necesita para terminar el trabajo correctamente.