Nunca retire la toma de tierra: Un enfoque más seguro para la identificación de las fases en redes de media tensión
La identificación de las fases es uno de los últimos pasos del procedimiento antes de volver a conectar un cable de media tensión o devolverlo al servicio. Aunque a veces se trata como una simple verificación rutinaria, su importancia técnica es considerable. Una alineación incorrecta de las fases puede provocar inversiones del campo de rotación en sistemas trifásicos, comportamientos mecánicos inesperados en los equipos conectados y, en redes malladas, averías eléctricas graves al cerrar los circuitos.
Garantizar la correspondencia correcta de las fases no es, por tanto, una mera cuestión de etiquetado: es una medida esencial para proteger tanto al personal como la integridad del sistema.
Sin embargo, en muchos procedimientos tradicionales, el método para confirmar la alineación de fases implica retirar temporalmente la toma de tierra en uno de los extremos del cable. Este requisito modifica el estado eléctrico del conductor durante la identificación y genera una exposición que podría evitarse.
El estado eléctrico del cable durante la identificación
Cuando la puesta a tierra y el cortocircuito se aplican conforme a las normas de seguridad establecidas, el cable queda en un estado eléctrico definido. Cualquier tensión inesperada que aparezca en el conductor se descarga de inmediato a tierra, y el potencial del cable permanece controlado y predecible.
En un método habitual de identificación de fases basado en la continuidad, el técnico trabaja en la zanja mientras, para determinar la fase, se levanta la toma de tierra en el otro extremo del cable. El técnico en la zanja conecta un medidor de continuidad entre el conductor y la pantalla, mientras que otra persona, en el otro extremo, abre la conexión a tierra y pone en cortocircuito cada fase por turno. El cambio resultante en la resistencia se interpreta como la confirmación de la fase.
La lógica del método es sencilla. El problema reside en la eliminación temporal de la toma de tierra. Una vez levantada, el conductor queda eléctricamente flotante y deja de tener un potencial de referencia definido.
En este estado, pasan a ser relevantes varios fenómenos eléctricos bien conocidos.
Tensión inducida en instalaciones en paralelo
Los cables de media tensión suelen instalarse en paralelo con otros alimentadores sometidos a cargas elevadas. Un conductor que transporta una corriente importante genera un campo magnético que se extiende al espacio circundante. Si un cable próximo está aislado, pero sin puesta a tierra, ese campo magnético puede inducir tensión en su interior mediante acoplamiento electromagnético.
La magnitud de la tensión inducida dependerá de factores como el nivel de corriente, la proximidad, la longitud del trazado común y la geometría del cable. En tendidos largos en paralelo, el efecto puede ser considerable.
Cuando el cable permanece conectado a tierra, la energía inducida se disipa de forma segura. Cuando el conductor está flotante, la tensión puede acumularse hasta que exista un camino de descarga.
Retroalimentación y complejidad de la red
Las redes de distribución incorporan cada vez más generación distribuida, incluidos sistemas fotovoltaicos y generadores integrados. Además, los sistemas de media tensión suelen contar con configuraciones malladas y derivaciones en T, lo que crea múltiples posibles rutas de alimentación.
En estas condiciones, un conductor puede quedar energizado desde una dirección inesperada si el estado de las maniobras de conmutación se interpreta de forma incorrecta o está incompleta. Con la puesta a tierra aplicada, una energización de este tipo provoca un fallo inmediato que es detectado por los sistemas de protección. Sin ella, puede haber tensión presente en un conductor que se considera seguro.
Tensión de recuperación en cables capacitivos
Los cables de potencia poseen una capacitancia inherente. La capacitancia aumenta en función de la sección del conductor, las características del aislamiento y la longitud del cable. Tras una medición de aislamiento o una energización previa, puede quedar carga eléctrica distribuida en el material dieléctrico.
Incluso después de descargar y poner a tierra el cable, las tensiones internas del aislamiento pueden provocar que la tensión reaparezca gradualmente cuando se retira la puesta a tierra. En cables largos y de alta capacitancia, esta tensión de recuperación puede alcanzar niveles peligrosos.
Mantener la conexión a tierra impide que esa carga aumente hasta un nivel peligroso. Retirarla permite que el conductor quede eléctricamente flotante hasta que vuelva a establecerse un potencial de referencia.
La implicación en el procedimiento
El método tradicional de identificación de fases basado en la continuidad cumple su función desde el punto de vista de la medición. Su limitación es de procedimiento, no de concepto.
Para realizar la identificación, es necesario retirar temporalmente la puesta a tierra del cable. Durante ese periodo, el conductor deja de estar en su estado de seguridad definido. En redes modernas, caracterizadas por altas densidades de carga, generación distribuida y una topología compleja, este cambio temporal de estado introduce un riesgo cada vez más difícil de justificar.
Un enfoque más controlado mantiene la puesta a tierra durante todo el proceso de identificación.
Identificación de fases con la puesta a tierra aplicada
Los sistemas modernos de identificación de fases, como el DCI3, están diseñados para confirmar la correspondencia de los conductores sin retirar la puesta a tierra.
Tras aplicar las cinco reglas de seguridad y establecer la puesta a tierra y el cortocircuito, se instalan pinzas inductivas de identificación de fase en el extremo opuesto del cable. Estas pinzas son pasivas y no dependen de baterías. También existen pinzas inductivas flexibles para conductores de mayor sección o instalaciones con espacio limitado.
En la zanja, el DCI3 se conecta entre el alma del conductor y la pantalla del cable cortado. Cuando se inicia la medición, el equipo inyecta una frecuencia definida en el conductor. Esto genera un campo magnético que es detectado por la pinza. La pinza almacena energía y, una vez que el equipo deja de emitir, transmite una respuesta codificada en frecuencia. El DCI3 descodifica esta respuesta e identifica la fase de forma automática.
Durante todo el proceso, el cable permanece puesto a tierra y en cortocircuito. El estado eléctrico del conductor no cambia durante la medición. La energía inducida se disipa, las posibles fuentes de realimentación quedan suprimidas y la carga almacenada no puede generar tensiones peligrosas.
El resultado de la identificación se obtiene sin alterar el estado de seguridad definido.
Implicaciones para la fiabilidad de la red
Una alineación correcta de las fases protege no solo al técnico que realiza el trabajo. Una alineación incorrecta de las fases puede provocar inversiones del campo de rotación, esfuerzos mecánicos en los equipos conectados y averías eléctricas graves al cerrar los circuitos. En infraestructuras críticas, estas consecuencias pueden extenderse mucho más allá de la instalación afectada.
Mantener la puesta a tierra durante la identificación garantiza que el propio proceso de verificación no introduzca una exposición adicional antes de restablecer la conexión.
Un procedimiento controlado y predecible
A medida que las redes de distribución continúan aumentando en complejidad, el control del procedimiento adquiere una importancia cada vez mayor. La identificación de las fases debe realizarse de una manera que preserve el estado de seguridad definido del cable desde su aislamiento hasta su reconexión.
Mantener la puesta a tierra durante toda la identificación proporciona una referencia eléctrica estable, reduce la exposición a tensiones inducidas y de realimentación, y garantiza que el conductor permanezca en un estado predecible hasta que vuelva a ponerse en servicio de forma segura.
Para las aplicaciones modernas de media tensión, este nivel de control representa un enfoque reflexivo y técnicamente sólido para los trabajos con cables. El DCI3 también puede identificar fases en aplicaciones de baja tensión.
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